
Como primer post de este año, acá va una muestra de mi laburo como corresponsal de prensa musical para
http://www.argentina.ar/... El Festival de Cosquín me dejó muchas experiencias geniales. Una fue esta. Diez noches, diez crónicas....
Luna 5: Un demonio vestido de mujer
"Cuando desperté, pasadas las nueve de la mañana, pensé que aún soñaba y una quimera me había llevado de paseo por Londres. Pero no, una niebla espesa bajaba del cerro y lo que había comenzado como una tenue lluvia de verano se transformó en una tormenta que se prolongó hasta bien caída la tarde. Intenté salir, pero cuando por al lado pasó volando la sombrilla del viejo bar “Las Vegas” cambié de opinión.Sin otra opción, me subí a la nocturnidad coscoína que empezó temprano, ávida de acción después de un día de encierro total. Las calles se poblaron de los personajes de siempre pero esta vez me detuve en la peña de Santiago del Estero - sobre la Plaza del Folclore - , que días antes supo darme otras alegrías artísticas, y lo escuché.
Ramón Álvarez, santiagueño nato, guitarra al hombro, unos cuantos bellos versos y recién llegado de La Banda, no llegaba a los 20. Esperé a que terminara su presentación y me acerqué buscando alguna reflexión. Y una vez más encontré la adrenalina de los que aman su trabajo y eligen por vocación el arte: “canto desde los trece y espero morir cantando”, me dijo.
La Próspero Molina no estuvo en plenitud como la jornada anterior debido al frío que realmente era intenso. Pero Los Cuatro de Córdoba no tardaron en calentar la noche y antes de despedirse, a pura chacarera, la plaza era una gran pista de baile. La joya de la velada central en el escenario Atahualpa Yupanqui fue la presentación del dúo Malossetti - Goldman, quienes cerraron su performance con cien charanguistas de varias partes del país y del mundo sobre las tablas, e hicieron de la puesta en escena un momento inolvidable de esta quinta luna.La noche entraba en su punto justo cuando decidí recorrer una peña joven en busca de un demonio vestido de mujer. Me habían hablado de ella pero el consejo siempre fue “tenés que verla y después charlamos”. Entonces hacia allí fui, por la avenida San Martín hasta la peña de Paola Bernal, por el momento, la más innovadora. Cuando entré, la artista plástica Mariana Alasino pintaba un mural. Y finalmente, alrededor de las cuatro, apareció. No se equivocaban, Micaela era su nombre terrenal, pero sin dudas, sobre el escenario era el diablo más angelical que conocí. Su Grupo:
Santa Diabla. Me fui lleno de música para el corazón y deseando el sol que hoy, mientras escribo esta crónica, asoma por la ventana de la habitación. La luna seis promete mucho y volveré a apostar… Una vez más.
Personajes
Santa Diabla
Micaela Farias Gómez, con una presencia escénica que desborda personalidad, hipnotizó al público con su fina mistura entre los ritmos criollos y latinoamericanos hasta fundirlos en uno. Con una banda ajustada y contundente, los seis temas que interpretó fueron delicias sonoras en medio de una cena musical que se extendió casi una hora. De Buenos Aires y sin el prejuicio de ser “la hija de”, cerró la presentación invitando a su padre, el “Chango”, para homenajear a la música colombiana en una canción que transformó la peña “De la piel al alma” en un hervidero de voces que no paraban de corear su nombre.
Ramón Álvarez
De La Banda, Santiago del Estero, este niño devenido en joven cantor de su tierra, sacó una sonrisa a quienes lo vieron actuar frente a la Plaza del Folclore. Un nuevo talento se asoma y viene con la fuerza de los que saben que pueden porque tienen lo necesario.
Para ver la crónica original: